El entorno

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El nombre de este pueblo, Fresno de Torote, proviene de un humilde asentamiento de posible origen árabe, que fuera fundado por el Marqués de Santillana allá por el siglo XV.
Según los indicios históricos, esta denominación se debe a que estaba ubicado apenas a unos metros de un pequeño, pero bravo río, que solía venir muy crecido en algunas épocas del año, envistiendo por todo el valle -abundante en fresnos- como un pequeño toro. Hoy día sigue, fiel a su trazado, recorriendo sus campos, aunque con su bravura dominada por la acción del hombre y el largo e implacable estío. Tanto Serracines como Fresno, los dos núcleos urbanos del municipio, articulan su desarrollo en torno al río Torote, que da nombre a esta ruta de MTB.

Todo el término de este municipio discurre por un pequeño valle asimétrico salpicado de lomas y pequeños cerros que no suelen superar los 800 metros de altitud. Está clasificado como zona ZEC (zona de especial conservación) de las cuencas de los ríos Jarama y Henares y forma parte de la ZEPA (zona de especial protección para aves) Estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares, la más importante de la Comunidad.
Precisamente el Henares es el río al cual van a parar las aguas del Torote, una vez éste desemboca a la altura de Alcalá.

El principal cauce fluvial del municipio de Serracines es el río Torote, verdadera arteria que recoge el resto de cauces de todo el término. Este cauce se nutre de las aguas de los pequeños arroyos, barrancos y regueros que discurren al Este y Oeste de su cauce. A lo largo del valle no encontramos una serie de lagunas, resultado de antiguas extracciones de áridos o pequeños abrevaderos para el ganado.

El entorno
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Todo el valle está flanqueado por unas pequeñas serrezuelas a Este y Oeste que enmarcan los límites del municipio. Entre ellas destacan, hacia occidente, elevaciones como Cuestasierra, Santa María, Cerro Negro o Alto de Valvieja. En su margen opuesto destacan El retamar o el cerro de Cuestaluenga. También en la zona occidental la erosión dejó algunos cerros testigos que sobresalen en el horizonte dibujando en el paisaje un perfil de dientes de sierra semejante al del perfil del altímetro de la ruta, por lo que a parte de la zona se la conoce como "el serrucho" entre los aficionados al deporte en la naturaleza.

En gran parte del recorrido circularemos por caminos vecinales y agrícolas flanqueados por grandes extensiones de cultivos, paisaje parecido al de los campos de Castilla, que en esta época del año regalan estampas bellísimas de colores verdosos: tierras de suaves lomas y extensos llanos, salpicados de trigo, cebada o avena, alternados con terrenos de barbecho. En todo este ecosistema, aparentemente árido y desprovisto de variedad, convive todo un conjunto de fauna asociada que campea por lomas y llanos dando vida a estos campos y deleitando a los amantes de la naturaleza. Es habitual avistar nutridos grupos de avutardas, sisones o alcaravanes.

En la vega del río Torote, por la cual discurre gran parte de la ruta, prolifera un conjunto de vegetación muy abundante entre la que destacan los fresnos, marcando los límites del espacio fluvial. Olmos, madreselvas, zarzamoras y saucos, escaramujo y majuelos completan un ecosistema con una biodiversidad importantísima de especies establecidas y estacionales. Un verdadero reservorio de vida que se debe mantener como piedra angular del entorno. Entre arbustos y árboles, encontramos fauna como el picapinos, el ruiseñor o el carbonero común. También podremos ver entre los habituales a algunas de las rapaces más hermosas y esquivas de nuestra fauna, como el azor, el gavilán o la veraniega águila calzada. En las lagunas o charcas formadas a lo largo del cauce del río también podemos encontrar visitantes como garzas reales, garcillas bueyeras o aguiluchos laguneros.

En las partes más elevadas del recorrido, discurriremos por paisajes de "monte bajo", terrenos que al tener unas condiciones poco propicias para la agricultura, no han sido arados ni cultivados, dando una oportunidad de progresión a matorrales o pastizales y prados. Es terreno de retamas y tomillo, así como espiguilla salvaje y cardos. Se trata de terrenos de barrancos y arroyadas, salpicadas por algún que otro almendro. Proliferan en este hábitat especies como el conejo y alguno de sus depredadores como el zorro o el turón. Urracas, jilgueros o mochuelos también pueden hacer acto de presencia por vía aérea.
Y es que los cielos del entorno del Torote y su serranía están surcados por las principales especies de aves. Son frecuentes las rapaces de gran tamaño, como el águila imperial y el águila real, que otean los campos en busca de conejos, perdices o liebres. La rapiña y el carroñeo, águilas medianas como los milanos también pueden avistarse en los cielos de Fresno de Torote y Serracines. Mención especial merecen el buitre negro y el leonado, carroñeros especializados, que visitan el entorno a diario desde sus cercanos dominios en la sierra, en busca de las oportunidades que los terrenos del río Torote les pueden ofrecer.

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